Un día esta todo bien, al otro día sentís que el mundo se te cae. Un día sonreís y al otro estas llorando; te preocupas por cosas que no tienen importancia y te pones mal; necesitas estar rodeada de gente y a la vez necesitas estar sola; queres todo y no queres nada; te enamoras, sufrís y le agarras odio a todo aquello relacionado con el amor; un día tenes muchos amigos y al otro día descubrís quienes son los verdaderos; haces cosas que jamas imaginaste que harías; vivís experiencias únicas e irrepetibles; un día odias a una persona y al otro día esta todo bien con ella; necesitas la ayuda de los demás para resolver conflictos por mas mínimos que sean; vivís pidiendo consejos, ya sea a amigos o familiares, por el simple hecho de que recién estas aprendiendo cosas; ves la vida de un modo único; disfrutas todo al máximo; un día te importa mucho lo que opinan lo demás sobre vos y otras veces no te importa nada de eso.
¿Pero qué seriamos sin todo esto? La vida seria tan aburrida si no tuvieramos estos cambios, estos aprendizajes, estas vivencias. Seria una vida monótona y aburrida como la de la mayoría de los adultos. Por eso disfrutemos de esta etapa que es la mejor de todas y además se vive una sola vez, no hay ningún botón que nos deje iniciar devuelta y empezar de cero.

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